miércoles, 1 de junio de 2011

Democratizar el conocimiento: ¿Logro o reto?

Imágen 1: la democratización de la información.
Fuente: http://losinnovadoresdelsaber.blogspot.com/
Las innovaciones, el avance de la tecnología y el rápido devenir de la información y de la comunicación de masas, se han convertido en el estandarte del paradigma de la sociedad del conocimiento a escalas planetarias.

Las Sociedades de la Información se caracterizan por basarse en el conocimiento y en los esfuerzos por convertir la información en conocimientos.

Como consecuencia de la globalización, muchas organizaciones han iniciado la transformación de sus estructuras y procesos para hacerlos más eficientes. La incorporación de tecnologías de información y comunicación ha jugado un papel importante en dichas transformaciones y han generado múltiples beneficios en muchos sectores de nuestra sociedad.

Dentro de este marco, ante la necesidad de repensar los procesos internos y externos de producción de conocimientos para adaptarlos al nuevo contexto multimedial, las instituciones académicas se convierten en uno de los principales actores para la búsqueda de la innovación dentro de un proceso de modernización de las sociedades.

Es así como la UNL genera el Plan de Desarrollo Institucional (PDI), un proyecto colectivo y global puesto en marcha en marzo de 2000, que enmarca su accionar sobre una política del conocimiento en la que su misión principal es el mejoramiento de la calidad. En el Plan se señala como tema crítico “El abordaje de estrategias educativas novedosas aprovechando las nuevas tecnologías de la información y comunicación”. Surge entonces el “Programa de Educación a Distancia”, una iniciativa que busca ampliar la cobertura educativa y democratizar el acceso a los conocimientos y a la formación universitaria.

Pero qué implica democratizar el acceso a los conocimientos?

Aunque las nuevas tecnologías permiten cada vez más una democratización constante del conocimiento, sin embargo también debemos tener en cuenta que existen algunos matices de esta democratización importantes de considerar.

Tiempo y espacio virtuales

Ilustración 2: Unl Virtual
En primer lugar, los espacios de estudio reales se han convertido ahora en aulas virtuales. Cada vez más universidades prestigiosas del mundo ofrecen cursos y especializaciones a distancia. Ciertamente es una gran oportunidad para todos aquellos que no tienen ni el tiempo ni el dinero para trasladarse a otra ciudad del planeta para seguir sus cursos preferidos. Sin embargo, aunque existen muchos nuevos postulados teóricos y pedagogías que apuntan hacia una transformación del sistema educativo, ésta no se ha llevado cabo de forma integral, en esencia la educación permanece igual.

Si hay algo que definitivamente ha venido a revolucionar el nuevo sistema de la educación a distancia al abrir el espacio aúlico, es la eliminación de las rígidas fronteras de espacio y tiempo de la educación territorial, y desde este enfoque es cuando puede empezar a hablarse de la democratización del conocimiento.

El sistema de la UNL Virtual posibilita la creación de comunidades virtuales de aprendizaje, donde los actores interactúan y acceden a los mismos contenidos y productos de conocimiento.

El hecho de que los diferentes actores que participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje que propone la universidad, puedan interactuar, es decir, intercambiar información y conocimiento en un espacio y tiempo transformado y transversalizado por la virtualidad, es el punto de partida para hablar del acceso a nuevos actores, o de la democratización del conocimiento a través de la amplitud del acceso.

Desde este punto de vista, se trata entonces de una educación más barata, más accesible, puesto que, por ejemplo, podemos estudiar desde nuestro lugar de origen, de casa, de la oficina y no tener que pagar la manutención de un nuevo departamento, viajes, y demás costos, dejando de lado nuestros quehaceres laborales o asuntos familiares.

Esto sin embargo, supone que el acceso ampliado del espacio, se vuelve relativo cuando se habla de territorios. Puesto que aunque se promuevan la creación de espacios para la democratización del conocimiento, estos se verán más o menos democratizados con las posibilidades y alternativas que el sistema virtual ofrezca a los actores físicos localizados territorialmente, principalmente en cuanto a infraestructuras para el acceso, costos de acceso y diferencias horarias.

El actual entorno tecnológico, más allá de esto, nos permite ampliar el espacio donde se producen las interacciones acercándonos o alejándonos de nuestro objeto de conocimiento y planificar, al menos dentro de cánones convencionales, el tiempo y la cronología del aprendizaje, a la vez que solapar o entrecruzar el tiempo personal, con el laboral, el familiar, etc.

Los estudiantes no sólo tienen a su alcance el acceso a un mundo de información ilimitada de manera instantánea, sino que también se les ofrece la posibilidad de controlar ellos mismos la dirección de su propio aprendizaje.

En el ámbito de la educación, se hace necesaria entonces una gestión estratégica que contemple además de la dimensión académica, una dimensión tecnológica y comunicacional, que brinde recursos de aprendizaje, aplicaciones y servicios adaptados al entorno de las tics, y que permitan el correcto desarrollo de las actividades. 

Ilustración 3. Infografía UNL Virtual - Alumno
En el caso de la UNL Virtual, estos recursos se han cumplimentando con diversas estrategias para la generación de microcontenidos, para el acceso a conocimientos y espacios de interacción tales como: foros, chats o mensajes, aula virtual, espacio para la coordinación académica, espacio para tutorías virtuales, espacio para socialización o café virtuales, etc.

Quedan relegadas, quizá en proceso de incorporación a futuro, otras propuestas de educación virtual que incorporan más herramientas, tales como la posibilidad de personalizar el perfil del usuario a modo de blog o espacio personal, con plantillas autodiseñadas, que a la vez sirven de espacio de aprendizaje y prácticas de las herramientas virtuales, espacios de construcción colectiva del conocimiento, como las wikis, o el blog, y apps para la integración con espacios personales de redes sociales y espacios compartidos, tales como twitter for e-learning, Facebook for e-learning, etc.

Sea cual sea las técnicas y recursos utilizados, lo que indicará el nivel de calidad logrado en tal o cual propuesta educativa virtual serán, además de los indicadores tradicionales de la calidad académica de la universidad, aquellos indicadores determinados por la virtualidad y por las tecnologías de información y comunicación; que coadyuven a delimitar el lugar y magnitudes concretas de ese espacio, y se acerquen a los objetivos educativos planteados en cada momento del transcurso formativo.

Las expectativas de mejora de la competencia de los usuarios de tecnologías de la comunicación y la información (TIC) van a estar muy relacionadas con la forma de utilizar el conjunto de herramientas informáticas dentro del proceso de construcción compartida del conocimiento.

 Competencias de los usuarios

En segundo lugar, las posibilidades tecnológicas actuales amplían los encuentros comunicativos y las formas expresivas, enriqueciendo los escenarios de la interacción humana. Sin embargo, las competencias requeridas para la interacción en espacios virtuales requieren de una serie de habilidades de comunicación que trasciende las tradicionales competencias para la oralidad humana. Incluso para los actores ya insertos en el sistema educativo, supone un importante reto para la adaptación y la reinvención de roles tradicionales.
Ilustración 4. Infografía UNL Virtual - Recursos para la gestión autónoma
Tal es el caso de los profesores universitarios. Es claro que el proyecto de la UNL virtual supone un proceso de transformación constante, donde sin duda el profesor enfrenta grandes retos para rediseñar las funciones de su práctica educativa. Algunos de los factores importantes son: nivel de uso e integración de entornos on-line de aprendizaje, nivel de uso e integración de software, nivel de uso de recursos docentes en inglés, etc.

Para actuar e interrelacionarse en esta nuevo entorno informacional virtual (E3) hay que adecuarse a su estructura, y por ello esa "emigración" (sin movimiento físico, pero sí con cambios mentales y culturales) al E3 implica profundos cambios en las organizaciones y en las relaciones entre las personas. El acceso se medirá entre aquellos que quieran y puedan construir y adaptarse a este ese nuevo entorno en los diversos escenarios sociales en los que actuamos (económicos, lingüísticos, cívicos, sociales, educativos, etc.) y aquellos que no. (Javier Echeverría, Impacto Cultural, Social y Lingüístico de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC))

Por ello cambian, entre otras, las relaciones culturales y lingüísticas. Y se acentúan, las desigualdades sociales, económicas, culturales y educativas. Es decir, las mismas desigualdades de las competencias y oportunidades en la vida cotidiana, pueden verse y de hecho se ven, acentuadas en la virtualidad.

Las desigualdades tienen que ver con una cuestión no sólo de competencias y habilidades técnicas, sino también de poder, de pertenencia y de capacidad.

Por lo tanto, las universidades ya han avanzado en el primer grado de apropiación de la innovación educativa, cual es, la redefinición de espacios, prácticas y estrategias de educación, y de educomunicación. Sin embargo, el reto pasa por apoyar la investigación y la innovación de nuevas herramientas y funcionalidades para la verdadera democratización del conocimiento, en todos sus ámbitos de influencia, y ampliar el acceso a nuevos perfiles de usuarios, nuevas prácticas de enseñanza-aprendizaje, nuevos lenguajes y culturas. Paralelamente, la universidad, como actor comprometido con el desarrollo, puede apoyar iniciativas de incidencia ciudadana y política para el desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento, accesible, equitativa y democrática.

Ya existen en todo el mundo interesantes iniciativas que se están manejando en campo de la innovación y proyectos de desarrollo educativos virtuales, algunos de los cuales contemplan: 


  1. Un enfoque intercultural  que proponga contenidos en lenguas locales, indígenas o adaptaciones idiomáticas.
  2. Un enfoque social e inclusivo que proponga tecnologías para personas con capacidades diferentes, sistemas de becas para personas de bajo recursos, etc.Uun enfoque territorial  que visibilice las posibilidades y limitaciones de los y las estudiantes en relación a su acceso, lo cual permita proponer alternativas para estudiantes rurales, de acceso limitado a internet, por ejemplo.
  3. Un enfoque de género  que incluya el análisis de contenidos y requerimientos de acceso y aprobación transversalizados con dicho enfoque.

 Aníbal Cova - Julián Reartes -EUyT 2011 - UNL Virtual